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Inmigrantes: La savia de California Este proyecto especial de El Nuevo Sol explora el impacto de los trabajadores inmigrantes en la economía de California, particularmente en el sur del estado y en nuestra universidad. Nuestra intención es mostrar una mayor diversidad de inmigrantes con el fin de abrir un debate público sobre la importancia de los inmigrantes en todos los niveles de la economía sin importar su estatus legal. Aproximadamente uno de cada tres trabajadores en California es inmigrante. Sin embargo, el debate público se ha centrado sólo en el trabajo no especializado y los inmigrantes indocumentados.
Cinco años atrás, no imaginé el drástico cambio que mi vida daría al incorporarme a los infantes de marina. Haber crecido en el sur centro de Los Ángeles no me prometía ningún futuro sobresaliente. En el año 2002, dos meses después de graduarme de la preparatoria, hablé con un desconocido que me comentó acerca de la Infantería de Marina, los marines. Indirectamente, él fue quien me reclutó, ya que él se había inscrito un poco antes. Las promesas fueron inmensas; con ellos iba a obtener un entrenamiento para un buen trabajo, ganaría mucho dinero y pagarían mi carrera universitaria.
Cinco años atrás, no imaginé el drástico cambio que mi vida daría al incorporarme a los infantes de marina. Haber crecido en el sur centro de Los Ángeles no me prometía ningún futuro sobresaliente. En el año 2002, dos meses después de graduarme de la preparatoria, hablé con un desconocido que me comentó acerca de la Infantería de Marina, los marines. Indirectamente, él fue quien me reclutó, ya que él se había inscrito un poco antes. Las promesas fueron inmensas; con ellos iba a obtener un entrenamiento para un buen trabajo, ganaría mucho dinero y pagarían mi carrera universitaria.
Pablo Paredes decidió enlistarse en el 2000 en la Infantería de Marina de Estados Unidos para recibir una educación, pero luego de cuatro años y de empezar a sentir que la guerra en Irak era ilegal, decidió solicitar el estatus de objetor de conciencia. Sin embargo, su solicitud de objetor de conciencia fue rechazada y en su lugar tuvo una corte marcial.
A la mayoría de estudiantes les da escalofrió sólo pensar en despertarse a las cinco de la mañana, pero para Colin Hensley, un estudiante de CSUN de 23 años, es muy común. Pero no está solo. Otros 45 estudiantes lo acompañan en los entrenamientos del Centro de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC) en CSUN. Como parte del entrenamiento físico, los estudiantes tienen que correr de tres a cinco millas y hacer lagartijas hasta que los músculos les duelan. Además, los miembros del programa deben ser estudiantes a tiempo completo y tomar clases de ROTC, aparte de sus clases regulares.
A la mayoría de estudiantes les da escalofrió sólo pensar en despertarse a las cinco de la mañana, pero para Colin Hensley, un estudiante de CSUN de 23 años, es muy común. Pero no está solo. Otros 45 estudiantes lo acompañan en los entrenamientos del Centro de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC) en CSUN. Como parte del entrenamiento físico, los estudiantes tienen que correr de tres a cinco millas y hacer lagartijas hasta que los músculos les duelan. Además, los miembros del programa deben ser estudiantes a tiempo completo y tomar clases de ROTC, aparte de sus clases regulares.
Muchos consideran que la guerra es injusta y sin sentido, y su mayor preocupación es que está terminando con las vidas de miles de soldados y civiles inocentes. Por eso, varias organizaciones se han formado para oponerse a la guerra en Irak, desde que ésta empezó en marzo de 2003. Estas organizaciones, además de mantener a los jóvenes informados sobre los riesgos que toman al enlistarse en las fuerzas armadas, les ofrecen alternativas en las que no necesitan arriesgar sus vidas.
La única manera como Juancho podía continuar con sus negocios de limpieza y productos de comunicación en su natal Colombia era pagando por el “permiso” para operar de la guerrilla, los paramilitares y el ejército. Como se negó a pagar “por balas para la sangre de mi país”, Juancho fue secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Era una mañana más en la corte de inmigración, cuando un joven africano, que había llegado a Estados Unidos escapando de una guerra civil que devastó su país durante 20 años, explotó ante la insistencia de la entrevistadora en repetir detalles sobre la tragedia que vivió. Tras unas cuantas preguntas se descontroló y terminó la entrevista ocultándose debajo del escritorio. Luego de escapar de los guardias que trataron de controlarlo, salió del edificio y se refugió en las ramas de un árbol. Horas después, en un hospital y con calmantes en el sistema, declararía que no recordaba nada acerca del incidente.
María Esther Solórzano ha cuidado niños y limpiado casas desde que llegó a este país hace 20 años. En 1988 vino ilegalmente de Honduras dejando atrás a sus tres hijos pequeños para trabajar y así poder mantenerlos. “Yo les doy casa, comida, ropa, todo; a ellos y a mi mamá”, afirmó Solórzano. Ella había pensado estar aquí sólo por un tiempo para poder ahorrar dinero y volver a Honduras. Y aunque si ha regresado, y lo dice con su ojos llenos de lágrimas, ha pasado la frontera seis veces para volver y seguir trabajando. Estudiantes hacen campaña por el Dream Act“No soy criminal, soy soñador”. “Educación ahora, política después”. “No sueño, no justicia”.
Organizaciones latinas y de veteranos de la segunda guerra mundial se reunieron el domingo 23 de septiembre enfrente del canal KCET en Los Ángeles para protestar en contra del documental “The War” (La Guerra) del cineasta Ken Burns. Organizaciones apoyan a estudiantes Desde la introducción del DREAM Act en el 2001, varios programas han evolucionado para apoyar el esfuerzo de miles de estudiantes indocumentados, quienes a pesar de enfrentar innumerables obstáculos, han logrado llegar a la universidad.
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